Comparaciones absurdas para una entrevista repleta de respuestas absurdas

Dimas Junior se cabrea

La dinastía Martín lleva muchos años gobernando la isla a su modo y manera. Hoy, y a pesar de todo, siguen gobernando, como siempre. Pero su confiado orgullo se ha tornado lastimera ira. Algo ha cambiado. Algo se acaba.
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La historia de los Martín en Lanzarote a veces me recuerda, salvando las distancias, a la de los Bush en Estados Unidos.

Repasemos la historia de los Bush: Un papá con carisma que llega a ser presidente; lucro familiar aprovechándose de su posición política; dos hijos no tan carismáticos también metidos a políticos; uno que se llama como él y otro no; uno gobernando Florida y el otro sucediéndole al frente de la nación unos añitos después… y una potencia mundial como la estadounidense dejada echa un cristo a base de decisiones políticas golfas, estúpidas y subordinadas al poder de las grandes corporaciones.

Cambien “Gobierno de Florida” por “Alcaldía de Teguise”, “Estados Unidos” por “Lanzarote”, y “corporaciones” por “empresarios” y verán que esas mismas palabras son perfectamente válidas para resumir la historia de los Martín a lo largo de los últimos 20 años.

La dinastía Martín ha gobernado Lanzarote de una forma u otra desde los años ochenta hasta ahora. Ellos, con la complicidad esporádica de peleles socialistas, coalicioneros o populares, hicieron y deshicieron lo que quisieron y como lo quisieron. Pero lo peor es que pensaban que así podría seguir siendo por siempre. El enrabietamiento y las bravuconadas de los hijos en sus últimas apariciones mediáticas hay que situarlas en este contexto. ¡Lanzarote es su isla, ¿quién se atreve a venir a su isla a poner en entredicho la indiscutible soberanía de los Martín?! ¿Quiénes son esos de la UCO para entrar en las casas de sus lacayos y someterlos a escarnio público?

La última entrevista publicada en uno de los pocos medios que hoy puede permitirse la familia Martín (quién los viera y quién los ve), no tiene desperdicio.

Entre las perlas a destacar, tenemos la siguiente frase:

Yo oí el otro día a su secretario general diciendo que el PIL estaba penetrado por la corrupción y creo que en esta isla el único que tiene cara de estar penetrado por algo es precisamente el secretario general del PSOE.

Sutil poesía al alcance de pocos hombres, la que sale de los labios de tan gentil hombre. ¿Cómo clasificar tan noble oratoria? ¿Pérdida de papeles? ¿O sana libertad de expresión? Admitamos lo segundo ¡Fuera constricciones! ¡Digamos todos lo que pensamos, tal y como nos viene a la cabeza! ¡Viva la libertad de expresión! ¿O no? Porque leamos lo que dice don Dimas hijo un poco después:

A todos estos señores que están opinando y vertiendo acusaciones totalmente faltas a la realidad en el circo mediático, les digo que tengan cuidado porque bastante hemos aguantado desde el PIL

¡Cuidado con esas opiniones! Yo puedo decir que el Secretario General del PSOE tiene cara de haber sido penetrado por algo (¿un objeto largo y punzante tal vez, oxidado y carente de lubricación?), pero las opiniones… eso sí que no. ¡No vayamos a convertir esto en un circo mediático, por todos los demonios! Pero continúa:

En ese sentido, de ahora en adelante tomaremos medidas porque ya va siendo hora de que se tomen medidas en contra de esta gente que no sé qué piensa, que han ido a muerte contra un tejido empresarial de esta isla que es quien les está dando de comer y generado trabajo durante tantos años, con unas acusaciones totalmente fuera de lugar

Cómo me recuerdan estas palabras a otras que le dedicaba Rosa a Dimas, según se leyó en el célebre sumario: “Hay que acabar con esto ya, no puede ser esto ya”. Pobre PIL y pobre tejido empresarial. Ellos que nos dieron de comer y nos dieron trabajo durante todo este tiempo… qué gran injusticia. Ellos que lo llenaron todo de hoteles y trajeron mano de obra barata (que la isla no podía asimilar) para construir sus mamotretos. Ellos que se cargaron nuestras playas y nos dejaron un territorio superpoblado con un montón de currantes que ahora no tienen cómo ganarse la vida. Ellos que a base de comprar medios de comunicación propagaron la paranoia y la desconfianza hasta convertirlos en atributos propios de nuestra identidad insular. Ellos que hicieron de las administraciones habitáculos opacos repletos de maletines. Ellos que institucionalizaron el enchufismo y las adjudicaciones a dedo. Qué pena, de verdad. Desagradecidos que somos.

Pero todavía hay más. El buen Dimas dedica incluso unas pocas palabras a la manifestación del viernes:

Durante el fin de semana que tanto promovieron esa manifestación anticorrupción, no vi que la publicaran porque fue poca gente.

Anda que no se felicitó aquí el buen Dimas y el resto de su familia de que al final sólo fueran trescientos o cuatrocientos gatos. Seguro que lo celebraron por todo lo alto, en estos días de tan pocas alegrías para ellos. Lógico es que le disguste que no se publicara el acontecimiento… ¡Para una buena noticia y se la birlan los viles mercenarios de la comunicación! Que sí, Dimas, que sí. Que hicieron un trabajo fenomenal. Son ya muchos años de experiencia rompiendo movimientos civiles incómodos. Pero les vamos cogiendo el tranquillo, a ver para la próxima si también te lamentas ante Canales por lo poco que dieron la noticia.

En fin, que este es Dimas Junior. Los Martín se niegan a que aquí termine su era y se rebelan como gatos panza arriba. Y aunque es cierto que todavía tienen una fuerza que no debe ser menospreciada, su estrella se desvanece inevitablemente. Cuando ya no brille en absoluto, la de Lanzarote refulgirá.