Cuando una sociedad no puede confiar en sus jueces, no puede confiar en nadie.

La Audiencia Provincial de Las Palmas bajo sospecha

Primero fue Isabel Déniz. Luego Antonio Machín. Es la segunda vez que la Audiencia Provincial contradice al juez que lleva los casos Unión y Jable. Algunos de sus peregrinos argumentos, como que los imputados han salido mucho en prensa y no hay peligro de reincidencia, inducen inevitablemente a sospechar que algo no va bien.
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Salieron mucho por la tele y en la prensa, así que no hay peligro de que reincidan y por eso les soltamos. Suena al típico argumento del anciano de la tribu que resuelve una carajera doméstica basándose en corazonadas y sensaciones. Sólo que no fue en una aldea perdida de África donde se expresó, sino aquí al ladito, nada menos que en la Audiencia Provincial de Las Palmas, el máximo órgano judicial de nuestra provincia. Tenga usted miles de leyes para esto, para que un juez desautorice a otro basándose en corazonadas o intuiciones. Corazonadas que, dicho sea de paso, resultan gravemente sospechosas, toda vez que contradicen el criterio seguido por la misma Audiencia Provincial hasta que Isabel Déniz fue liberada.

Con ella sentaron un precedente. Es como cuando un árbitro de fútbol perdona un claro penalti y luego hace lo propio con el otro equipo para compensar. Si soltaron a Isabel Déniz basándose en conjeturas como las arriba expuestas, contradiciendo el criterio del juez encargado del caso, a la fuerza tenían que hacer lo mismo con Antonio Machín. Y lo hicieron.

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En cualquier caso, cabe destacar que lo grave de todo esto no es que se libere a dos personas que tal vez merezcan permanecer entre rejas por lo que hayan hecho. Eso se dilucidará más adelante, ahora se trata de algo diferente, se trata de que esas liberaciones dificultan la investigación y la ponen en peligro. Si Pamparacuatro decidió que estas personas debían seguir en prisión no fue por mero capricho. Él tiene toda la información, todas las escuchas, todas las pruebas, todos los indicios… esa documentación se encuentra bajo secreto de Sumario, y ni siquiera la Audiencia Provincial tiene acceso a ella. Sin embargo dicha instancia decidió liberar a dos personas que Pamparacuatro creía oportuno mantener bajo custodia. ¿Por qué? ¿Por qué rechazaron todos los recursos de los anteriores imputados y con Isabel Déniz empezaron a sostener un criterio distinto?

Partiendo de que argumentos como ese de que salieron mucho en prensa y no hay peligro de reincidencia no tienen por donde cogerse, es lícito que los ciudadanos nos planteemos dudas. Que preguntemos quienes son estos señores de la Audiencia Provincial, que indaguemos sobre sus afinidades, amistades, militancias… porque por ahí puede encontrarse la clave de lo que está pasando. A lo mejor se trata de mera negligencia, pero a lo mejor no.

La Operación Unión y la Operación Jable están tocando “la moral” de muchas personas. Especialmente la última fase de la Operación, que resolvió la detención de Isabel Déniz, marcó un antes y un después importante. Parece que alguien dijo “hasta aquí llegamos”. Ese alguien está haciendo llamadas y moviendo hilos, poniendo ruedas en la bicicleta y obstruyendo el necesario proceso de purga que nos iba a permitir librarnos de los corruptos de una vez por todas en Lanzarote. Aquí hay mucho en juego, pero no se trata de un mero juego. Se acabaron las balas de fogueo.