La infancia: una edad valiosa

En España hay poca conciencia de la sexualización y excesiva exposición de los niños en la publicidad y la televisión. Sin embargo, en el Reino Unido quieren frenar esta tendencia, prohibiendo la ropa infantil demasiado sensual
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En España hay poca conciencia de la sexualización y excesiva exposición de los niños en la publicidad y la televisión. Sin embargo, en el Reino Unido quieren frenar esta tendencia, prohibiendo la ropa infantil demasiado sensual,  los anuncios demasiado eróticos e incluso prohibir los videos musicales excesivamente insinuantes. ¿Se está exagerando o es un código deontológico necesario? No hay unanimidad de criterios sobre este tema entre los psicólogos por  falta de estudios, pero sí se observa que  los niños tengan comportamientos que no van acorde con su edad y que en su forma de vestir exhiben una sexualización precoz sin que realmente tengan la madurez o la educación erótica sentimental correcta. Ya sabemos que los niños tienen a la imitación y que parte de la responsabilidad de que haya niños que dan excesiva importancia a su imagen, más que a su propia identidad, la tienen muchos padres que no comprenden que los niños necesitan de una coherencia de pensamiento y sentimiento frente a sí mismo y a los demás. Si visten como adultos, pero sin sentirse como tales, ¿Qué sentido tiene? Cómo se vistan nuestros hijos o cómo les permitimos que se vistan no es un tema baladí  y puede relacionarse con el rol y la identidad de género. Comportamientos de sumisión, pasividad, rudeza o agresividad en niños pequeños pueden estar determinados a partir de estereotipos que también están presentes en la moda para niños o en sus propios juegos. De hecho, hay estudios que demuestran que ciertos roles sociales  se adquieren desde la infancia, niños que juegan a demostrar su fuerza, a ser héroes, a salvar a amigos, y niñas que juegan a peinarse, a maquillarse o a ser madres. La tendencia de los tween-ager, niños de entre 7 y 12 años que quieren ser adolescentes, nos obliga a preguntarnos si realmente estamos incitándoles a decir adiós a su infancia, porque es lo que impone el marketing publicitario.