Democracia de Carnaval

El Ayuntamiento de Arrecife permitió decidir a los ciudadanos la temática de los Carnavales mediante votación directa a través de internet. Llama la atención que solo se consulten a la ciudadanía cuestiones vanales, mientras asuntos trascendentes que nos afectan a todos se llevan a cabo en la intimidad de los despachos.
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Por Fernando Marcet Manrique

El tema de los presentes Carnavales en Arrecife serán los Vikingos. Así lo decidieron los ciudadanos lanzaroteños que votaron vía web el pasado mes de octubre.

Además de “los vikingos” las otras opciones entre las que se podía elegir eran el rock & roll, África, el salvaje oeste, el terror y los piratas.

Y es que se está convirtiendo en tradición entre la clase política usar las herramientas que nos brindan las nuevas tecnologías para permitir a los ciudadanos opinar o decidir sobre cuestiones vanales.

No hubo votaciones sobre si queríamos que el parque Islas Canarias fuera convertido en un “techo de garaje” o si lo preferíamos tal cual estaba. No hubo votaciones sobre si preferimos pagar el sueldo de cinco asesores antes que usar ese dinero para otras cuestiones urgentes. No ha habido votaciones para dejarnos elegir entre una ciudad peatonalizada o una ciudad atestada de coches. E incluso hablando del Carnaval, no hubo votaciones sobre si preferíamos que los Carnavales fueran trasladados al recinto ferial o si lo preferíamos en las inmediaciones del Almacen.

Y es que los políticos lanzaroteños son muy de la doctrina Soria: “los gobernantes están para gobernar”. Lo cual muy bien podría traducirse como “mientras yo esté en la poltrona aquí se hace lo que yo diga y punto”. Lo curioso es que luego suelen llenarse la boca con palabras como “participación ciudadana”, pero a la hora de aplicar el concepto dejan bastante que desear. Desde luego, la ley les permite “hacer lo que ellos digan y punto”, pero quizás deberían considerar que si existe tan grande distancia entre los políticos y los ciudadanos no es por casualidad, y que una ciudad con ciudadanos implicados es siempre una ciudad más próspera que una en la que los gobernantes se limitan a hacer lo que les viene en gana mientras dure su mandato.

Que existe tecnología y medios para que haya más democracia, es un hecho, que los políticos solo desean aplicar esos medios en cuestiones de menor importancia es otro hecho. Quizás solo es cuestión de tiempo que llegue al poder un partido o un político sensible, con verdadera voluntad de escuchar a la gente y de aplicar estas tecnologías con rotundidad, aunque hoy por hoy cuesta creer que los ciudadanos llegado el caso acierten a reconocer y votar a alguien así antes que “a los des siempre”.