Un concejal del PIL en Arrecife confiesa

El juicio de la Operación Unión muestra las cloacas de Lanzarote

Por fin arrancó el juicio de la Operación Unión. Cinco años después, y tras no pocos intentos de sabotaje desde instancias políticas, periodísticas y hasta judiciales, se ha empezado a juzgar a las decenas de imputados relacionados con el caso. Se hizo esperar, pero por fin empezó, y lo cierto es que ha arrancado con […]
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Por fin arrancó el juicio de la Operación Unión. Cinco años después, y tras no pocos intentos de sabotaje desde instancias políticas, periodísticas y hasta judiciales, se ha empezado a juzgar a las decenas de imputados relacionados con el caso.

Se hizo esperar, pero por fin empezó, y lo cierto es que ha arrancado con bastante contundencia.

Las confesiones de Rodríguez

La conversación que se pudo escuchar ayer en la sala, entre Dimas y Rodríguez, instando el primero a que el segundo, concejal del PIL en Arrecife, “mirase lo de Batllori porque si no le pego dos tiros o me los pega él a mí”, no deja lugar a interpretaciones. El que fuera consejero del Gobierno de Canarias había estado cobrando un dinero del Ayuntamiento de Arrecife a cambio de absolutamente nada. Dimas, cual alcalde absolutista de Arrecife, controlaba a “sus” concejales hasta límites bochornosos, y los usaba a su propia conveniencia para repartir dinero público según su propia agenda.

Como ya hiciera en las diligencias previas, Rodríguez lo ha confesado todo, pero esta vez durante el juicio. Y su confesión no solo parece sincera, sino que es corroborada por multitud de pruebas, incluía esa conversación entre Dimas y él. Por mucho que los periodistas a sueldo de algún que otro imputado intenten convencernos de lo contrario, ahí no hay amaño ni irregularidad que valga. Se nos ha robado, y se nos ha robado mucho y de forma prolongada en el tiempo. Quienes vivimos en Arrecife y padecemos sus muchas deficiencias y carencias, tenemos la obligación moral de seguir este juicio y exigir que se depuren todas las responsabilidades.

El Cabildo e Inalsa

Pero no solo de Arrecife trincó “presuntamente” Batllori. Allí donde Dimas tenía a uno de los suyos gobernando, Batllori metía la mano. Y en el Cabildo estaba Plácida Guerra, por ejemplo. Las declaraciones de quien llegó a ser incluso presidenta del Cabildo dejan a las claras que hemos sido gobernados por los especímenes menos capacitados y con menos escrúpulos del paisanaje conejero.

Las redes de Dimas

Otra de las cosas para las que va a servir este juicio es para evidenciar la enorme red clintelo-familiar que consiguió tejer Dimas a lo largo de los años. No solo manejaba a su antojo a los concejales, consejeros y alcaldes de su partido, sino que luego tenía a todo tipo de personas ubicadas en diferentes posiciones de la administración. Véase el caso de uno de los declarantes ayer, Rafael Elorrieta, que llegó a ser gerente de Inalsa entre los años 2008 y 2009, y que es hoy yerno del propio Dimas al estar casado con la hija de este, hija que a su vez es jefa de contratación del Ayuntamiento de Arrecife y también está imputada.

En fin, esto no ha hecho más que comenzar. Consideramos que este juicio merece la máxima cobertura y difusión, aunque somos conscientes que aquí no se juzga toda la corrupción de Lanzarote. Hay muchísima más, pero si de aquí salen condenas ejemplares, tal vez en adelante más de uno se lo piense antes de meter la mano. Con esa idea publicamos en su día los sumarios de la Operación Unión, y con esa idea pretendemos aportar nuestro granito de arena para difundir lo que de aquí salga. En ese sentido, también queremos reseñar la magnífica labor que están desempeñando medios como Diario de Lanzarote o La Voz de Lanzarote, que contrasta con la vergonzante línea de algún otro, que no vale la pena ni nombrar.