Oscar Luzardo, no olvidamos

Si hoy salimos a la calle con una foto de nuestro único senador y preguntamos a la gente de Lanzarote si saben quien es, seguramente 9 de cada 10 personas no sabrían decirnos, ni siquiera entre las personas que le votaron. En eso han convertido la política quienes se sirven del desconocimiento e ignorancia de […]
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Si hoy salimos a la calle con una foto de nuestro único senador y preguntamos a la gente de Lanzarote si saben quien es, seguramente 9 de cada 10 personas no sabrían decirnos, ni siquiera entre las personas que le votaron. En eso han convertido la política quienes se sirven del desconocimiento e ignorancia de los votantes para hacer lo que les viene en gana: una competición entre siglas. Un paripé que lleva a la gente a echar papeles cada cuatro años en unas cajas de cristal sin tener idea de lo que están haciendo ni las consecuencias de sus actos.

Y las consecuencias ahí están. Ayer vimos un buen ejemplo de lo que le pasa a un pueblo que no se toma con un mínimo de seriedad lo de ir a votar. Que elige, por acción u omisión, como representante de todos a un individuo que solo se sabe representar a sí mismo o a su partido.

Oscar Luzardo fue el más votado con diferencia por los lanzaroteños, pero ayer nos demostró que no siente ningún respeto por lo que eso significa. A Oscar Luzardo no le importa Lanzarote ni quienes aquí vivimos. Solo le importa su carrera política, su situación dentro del PP. No sabemos qué le habrá prometido o como le habrá amenazado Soria, pero debe ser perfectamente consciente de que este acto de traición contra sus representados no le va a salir gratis. Entre todos debemos conseguir que no le salga gratis, porque solo así conseguiremos que, en el futuro, el siguiente que venga detrás de Luzardo no haga exactamente lo mismo. Ya no se trata de que gobiernen unos u otros, que estén unas siglas u otras… se trata de que han perdido cualquier sentido del pudor y ya no tienen el menor respeto hacia quienes supuestamente se deben. Debemos, como comunidad, ponernos en nuestro sitio y hacerles saber que estamos aquí, que sí les estamos mirando y que sí nos importa cuando nos hacen daño o atacan nuestros intereses generales. Por eso es importante que no olvidemos, y que hagamos entender a Oscar Luzardo que no vamos a olvidar lo que hizo ayer.