Si Dimas hubiera sido honrado

Es evidente que los mismos que siguieron al Dimas corrupto habrían seguido al Dimas honrado. Y aun más. Los mismos que le copiaron, lo habrían seguido copiando. Discípulos como Isabel Déniz, Suso Machín, Gladys Acuña, Ramón Bermúdez... alcaldes, alcaldesas, concejales, consejeros y presidentes... todos ellos se habrían comportado como el maestro si este hubiera decidido hacer de la incorruptibilidad su bandera. Imagínense qué Lanzarote habría resultado de algo así. Imaginémoslo.
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Un hecho es innegable: Dimas ha marcado una época en Lanzarote. Su carisma y liderazgo le granjearon miles de seguidores y aprendices que más tarde ocuparon puestos de relevancia en Cabildo y Ayuntamientos, haciendo política a imagen y semejanza del maestro. Las cosas fueron como fueron, todos sabemos qué es Lanzarote ahora mismo, no tengo que describírselo a nadie. Pero juguemos a imaginar. Imaginemos qué habría sido de esta isla si en vez de un Dimas corrupto hubiéramos tenido un Dimas honrado.

Es evidente que los mismos que siguieron al Dimas corrupto habrían seguido al Dimas honrado. Y aun más. Los mismos que le copiaron, lo habrían seguido copiando. Discípulos como Isabel Déniz, Suso Machín, Gladys Acuña, Ramón Bermúdez… alcaldes, alcaldesas, concejales, consejeros y presidentes… todos ellos se habrían comportado como el maestro si este hubiera decidido hacer de la incorruptibilidad su bandera. Imagínense qué Lanzarote habría resultado de algo así. Imaginémoslo.

Si Dimas hubiera sido honrado no tendríamos millones de turistas cada año, pero sería un turismo respetuoso e interesado en nuestras costumbres y nuestra cultura.

Empresarios como Luis Lleó, Rafael Lasso o Juan Francisco Rosa no habrían podido construir la mayor parte de sus hoteles, así que seguramente se habrían ido a otra parte, quizás dejando aquí alguna pequeña empresa respetuosa con el medio ambiente y la legalidad vigente. Como ellos se habrían ido, tampoco habrían sentido el menor interés por comprar medios de comunicación locales. Lancelot seguiría siendo lo que era cuando empezó, una revista de referencia para locales y visitantes, con una línea editorial acorde a los valores promocionados en su día por Pepín Ramírez y César Manrique, de respeto al patrimonio histórico y al medioambiente insular.

Si Dimas hubiera sido honrado, hoy el PIL sería un partido incontestable en Lanzarote y en Canarias, con enorme poder y ascendencia en el gobierno canario, desde el que atraería importantes inversiones para la isla.

Si Dimas hubiera sido honrado hoy sería presidente del Cabildo, como un día lo fue, y en lugar de rodearse de enchufados y familia tendría junto a él trabajando a los mejores, los más aptos e inteligentes, los más capacitados e ingeniosos. Funcionarios competentes que verían en él un ejemplo de nobleza y honorabilidad para comportarse con el mismo afán y profesionalidad.

Si Dimas hubiera sido honrado apenas habría corrupción en la isla, porque los chanchullos serían mal vistos y poco tolerados entre clase política, funcionarios y ciudadanía en general.

Al no haber tantos hoteles ni tanto turismo, tampoco se habría atraído a tanta población. Lanzarote sería una isla con una población razonablemente estable, sin apenas paro. Playa Blanca, Costa Teguise y Puerto del Carmen seguirían siendo los tres núcleos turísticos principales, pero su densidad urbanística sería mucho menor, ya que la moratoria de camas habría sido más restrictiva y se habría cumplido por todos.

El patrimonio arquitectónico de Arrecife, en lugar de ser una ruina a la vista de todos, estaría bien cuidado e incentivado para que los mismos propietarios lo pusieran en valor como un reclamo turístico más.

Como los trabajadores de los ayuntamientos, no enchufados, serían más eficaces, la administración funcionaría notablemente mejor. Los empresarios más capaces serían los que se llevarían las obras públicas. Cada presupuesto previsto sería un presupuesto cumplido. No habría despilfarros, ni facturas hinchadas, ni 10 por ciento para el partido. Con todo ese dinero extra, más el conseguido por un PIL potente en el Parlamento, se acometerían más obras beneficiosas y se resolverían más problemas comunes. Los parques públicos estarían impolutos, repletos de árboles y flores bien cuidadas. Abundarían las canchas deportivas y los huertos comunitarios. Cada asociación de vecinos tendría un suculento presupuesto para resolver necesidades, cada barrio celebraría sus fiestas con lujos y sin complejos, porque habría de sobra para todos.

Tal vez piensen ustedes que exagero. Que es imposible que un hombre solo tenga tanta importancia y condicione tanto un lugar. Al fin y al cabo Dimas nunca estuvo solo, ¿qué hay del PSOE? ¿de CC? … tonterías… Los Pérez Parrilla, Stinga, Machín, de Armas, Fajardo Palarea… nunca le llegaron a la suela del zapato. Dimas se los comía con papas a todos ellos. Y por eso, por su enorme superioridad política, también es enorme su responsabilidad.

Sobre Dimas cargo las culpas porque si alguien tuvo poder en esta Isla para marcar la pauta e indicar el camino a seguir, ese fue él. Por desgracia para todos ese camino fue el de la corrupción, el colegueo, el caciquismo, la compra de periodistas, el enchufismo y la ilegalidad urbanística.

Y lo peor es que todavía no hablamos de pasado. Aún nos toca tragar con ese legado unos cuantos años más. Dimas sigue ahí, moviendo hilos como siempre. Sus seguidores siguen ahí. Su familia sigue ahí. Sus amigos caciques siguen ahí, controlando televisiones y portadas. El Dimismo sigue muy vivo, y hasta que no lo superemos de una vez por todas no conseguiremos salir adelante como pueblo.