Opinión / Tribuna libre

Las alegrías y las alergias

Por Rafael Hernández. "La razón de la debacle del PSOE no fue la crisis. Es el no saber darle soluciones unido al descontento general, y al reparto de voto entre los votantes de izquierda a otros partidos, al partido del blanco, o a la nulidad".
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El día después de toda elección trae inexorablemente consigo dos sucesos: las alegrías y las alergias. Con alguna de las dos palabras, tú, amado lector, debes sentirte seguramente en consonancia. Alegría por la victoria (la única victoria, la política, que ipso facto debe tornarse en responsable preocupación). Y alergia por la urticaria que produce en tu tersa piel la victoria de los otros, es decir, la derrota de los tuyos. Y por lo tanto la preocupación.

A parte del júbilo y de la picazón, la lectura es inequívoca. Sólo (sí, le sigo poniendo la tilde) al 66’23 de los españoles le interesa elegir quién le gobierne. Y aunque en estos comicios haya aumentado la participación en casi un punto porcentual resulta ser un bagaje bastante escaso para la preocupación mostrada por la ciudadanía.

A pesar de lo que esperaba la derecha, cuyos votantes tienen un único lugar común en la totalidad del estado, las concentración del #15m y las subsecuentes acampadas lejos de restarle votos le ha favorecido en el aplastamiento a su rival más directo en el ring político. Esa actitud previa demuestra que no hay porque tenerle miedo al cambio, a lo mejor eres tú el beneficiado.

Quizá el dato más significativo son los 584.012 votos en blanco y los 389.506 votos nulos que en total casi suman un millón de personas insatisfechas con todos y cada uno de los partidos políticos. El 4’24 % de los españoles se decidió a salir de su casa para mostrar su disconformidad ya sea con el sistema electoral, con la Ley D’Hont, con el gobierno, con la oposición o con sus concejales. Aunque no valgan, valen mucho. Es el mayor símbolo de descontento en una democracia.

Volvamos al miedo irracional de la derecha. Sus votantes son incondicionales, rara vez cambian de parecer, en pocas ocasiones juzgan. Si bien no tienen mucho donde elegir. Dos casos parecidos con consecuencias opuestas: en Andalucía, reducto socialista durante décadas, los votantes del PSOE han castigado a sus dirigentes por el vergonzoso caso destapado en la “Operación Karlos”; en la Comunidad Valenciana, sus habitantes y votantes lejos de sancionar a Camps, a Barberá y a Fabra por el entramado del “Caso Gürtell” han aplaudido sus actuaciones dándoles una palmadita en la espalda con un porcentaje de votos mayor, si cabe, a las anteriores elecciones. En esta comunidad, los valencianos, han legitmado con sus votos a los corruptos que les esquilman.

La razón de la debacle del PSOE no fue la crisis. Es el no saber darle soluciones unido al descontento general, y al reparto de voto entre los votantes de izquierda a otros partidos, al partido del blanco, o a la nulidad. La incondicionalidad de la derecha para con sus partidos establece un futuro popular para nuestro país. Sin embargo, criticabilísimo el cántico triunfador genovés de “esto sí es democracia y no lo de Sol”. La democracia que, según los arengadores, no es, es la que les ha hecho vencer en casi todas las comunidades y municipios de España. Decir que lo de Sol no es democracia, además de negar el derecho constitucional de manifestar nuestra disconformidad, priva de validez, por tanto, su victoria obtenida gracias a la nada adicta y, esta vez, poco leal izquierda.

P.S.: La ilegalización de BILDU hubiese supuesto que 276.134 españoles hubiesen carecido de representación en su comunidad.

P.S.2: La ruptura en la continuidad del poder del PSOE debería plantear el debate interno en Zapatero. ¿Dimisión? ¿Elecciones anticipadas? Cambiar desde ya el partido con vistas a las elecciones generales de 2016.

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