PSOE-PIL: La derrota de los que se subieron el sueldo

Hace ahora justo cuatro años, cuando el PSOE y el PIL volvieron a juntarse para gobernar la mayoría de las principales instituciones públicas conejeras (Cabildo, Ayuntamientos de Arrecife, San Bartolomé, Tías…)
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Hace ahora justo cuatro años, cuando el PSOE y el PIL volvieron a juntarse para gobernar la mayoría de las principales instituciones públicas conejeras (Cabildo, Ayuntamientos de Arrecife, San Bartolomé, Tías…), en un pacto que ya estaba fraguado desde antes de las elecciones, hasta tal punto que hubo un acuerdo de no agresión pre-electoral entre psoecialistas e insularistas que cantaba a la legua, la primera medida conjunta que tomaron en el primer pleno celebrado en todas esas corporaciones fue la de subirse sustancialmente los sueldos, sin encomendarse a Dios ni al Diablo, y con las urnas todavía calientes y humeantes. A eso en mi pueblo lo llamamos respeto a la voluntad popular. Y todo justo cuando ya se le veían las orejas al lobo de la crisis económica que hasta casi anteayer negaba ese megaestadista apellidado Zapatero. En este misma columna nos cansamos de repetir y advertir, como el que predicaba en el desierto, que esa “pequeño/gran” error les iba a salir caro a los miembros y “miembras” de los dos partidos que más años llevaban haciendo y deshaciendo a su antojo en ayuntamientos y Cabildo. Cuatro años más tarde, los dos grandes perdedores de estas elecciones son precisamente el PSOE y el PIL. Una derrota sin paliativos en la que obviamente también ha tenido mucho que ver la caída en picado del frívolo zapaterismo y la implicación de ambas siglas en casos de corrupción (Unión, Jable y lo que no está ni en los sumarios).

Lanzarote, la isla más abstencionista de Canarias desde los albores democráticos (y subiendo), ha vuelto a ser la campeona en el noble arte de abofetear sin manos a los que hacen mal uso y abuso del sistema democrático. Y lo más gracioso este año es que los fundamentalistas del voto no le podrán echar la culpa a la playa, como hacen siempre los que no ven más allá de su propia incompetencia, pues el domingo estuvo ventoso y nublado. Los políticos que sufrimos, y sus palmeros mediáticos o mediocres, harán cualquier cosa menos reconocer que los únicos culpables del hastío elector son ellos mismos y sus enjuagues y chalaneos (esos que ya verás cómo se empiezan a producir ahora mismo, haciendo abstracción del deseo real de la ciudadanía, a la que desprecian profundamente aunque la necesiten cada cuatro años para volver a montar el chiringuito). Como miembro que me ha tocado ser alguna vez de una mesa electoral, doy fe además de que si no fuera por el miedo que tienen los viejos a perder su pensión (muchos están convencidos de que si no votan se la quitan), por aquí abajo no votaría ni el diablo.

Después de la subida abstencionista, el dato más llamativo pero nada sorprendente del 22-M ha sido el ridículo mayúsculo e histórico protagonizado por el PSOE. Coincidí con Manuel Fajardo Palarea en que las encuestas se equivocaban con respecto al PSOE, y así se lo dije en una televisión local en vísperas electorales: “Yo también creo que los sondeos se equivocan, y que los resultados del PSOE en Canarias y en Lanzarote no van a ser tan malos. Van a ser peor que malos”. Tan malos fueron que sólo el propio Fajardo Palarea accede al Parlamento regional, si no dimite antes para propiciar el ansiado aforamiento del imputadísimo y todavía secretario general, un Carlos Espino que ha logrado la machada de llevar al socialismo insular al más absoluto descrédito, luego de convertir al partido en una secta en la que no cabía la discrepancia con el líder único al que ya sólo le reían la gracia que no tiene los más pelotas (ergo, los más incapaces) de la congregación. El lince que más daño le ha hecho al PSOE conejero en toda su historia todavía no ha amagado ni siquiera con su dimisión, que es lo menos que cabría esperar de cualquier otra persona con un mínimo sentido de responsabilidad política orgánica. La esperaremos sentados, por si acaso, pero se confirma que la confección de las listas del PSOE (sobre todo al Ayuntamiento de Arrecife, al Cabildo y al Parlamento, con un segundo imputado por tres graves delitos de corrupción) eran todo un insulto y una provocación a su propio electorado, principalmente por las presencias en las mismas de Manuela Armas y el mentado y desnortado Espino, el que creía sabérselas todas y se ha visto que iba ciego. Pero aquí no dimite ni Dios… ni Espino.

El trasvase del voto tradicional del PIL (desastrosa campaña, por cursi, excesiva y derrochona) hacia CC tampoco tiene mayor ciencia. Desde el punto de vista sociológico, hablamos de un mismo espectro electoral: el falso nacionalismo de vía estrecha. Puro mercadeo. Cero ideología. Filfa. No tiene ningún pase en profundidad. Cáscaras de lapa, desde luego, aunque se venden muy bien en un mercadillo acostumbrado a la venta de humo entre los más incautos y desinformados del lugar.

Con todo, lo mejor del domingo electoral, aparte de la subida abstencionista, la victoria raspada y con remontada de la UD Lanzarote sobre el ex primerdivisionario Burgos. Ojalá le sirva a nuestro máximo representante futbolístico mucho más de lo que nos servirá a todos los lanzaroteños los otros resultados que arrojaron las urnas, que apenas valdrá para sobrealimentar a los estómagos agradecidos de siempre, y poco más. Independientemente de los pactos finales, a ver si se vuelven a atrever a arrancar el mandato en el cabildo y en los ayuntamientos subiéndose de nuevo los sueldos. Como diría Jesús Polanco (“padescanse”), rebautizado como Jesús del Gran Poder (mediático), “no hay huevos…” (miguelangeldeleon@gmail.com).