Pellizco de esperanza

En ocasiones las expectativas personales se frustran y se rompe el halo de misterio que te ilusionaba y acabas deprimiéndote. Otras veces, las circunstancias que no puedes controlar te empujan a una situación no deseada...
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En ocasiones las expectativas personales se frustran y se rompe el halo de misterio que te ilusionaba y acabas deprimiéndote. Otras veces, las circunstancias que no puedes controlar te empujan a una situación no deseada y necesitas sacar fuerzas de flaqueza para levantar el ánimo. Pero ¿Cómo se recupera la esperanza? A nuestro alrededor hay mucha gente que sufre y ellas son las que realmente conocen cuánto son capaces de resistir, cuánto cuesta rehacer lo que se ha roto o encontrar motivos para dejar de llorar. El mejor alivio en esos casos es que ni el dolor dura eternamente ni se tolera por mucho tiempo una situación de desesperanza, porque el ser humano está hecho para superarse. A veces, esa capacidad innata que permanece latente en cada uno de nosotros  nos la tiene que recordar un amigo, un ser querido o una de esas personas “maravillosas” con las que te tropiezas y te das cuenta de que te habla desde la compresión, porque también sabe lo que es sufrir. Entonces, el mundo se hace chiquitito y acabas por darte cuenta de que hay muchas cosas superfluas, apegos que no merecen tu tiempo y de los que se puede prescindir, porque el principal objetivo muchas veces es tan simple como complejo: hay que sobrevivir de dentro a fuera. Por eso, creo que recuperar la esperanza va ligado a cambiar la forma de nuestros esfuerzos. Es decir, promover el cambio desde la acción. A veces, basta con echarse un poco de agua fría en la cara y salir a la calle, es decir, ponerse en activo y otras hay que esforzarse en sentirse bien, implicarse con uno mismo para mutar nuestras sensaciones negativas. En la vida hay infinitas oportunidades para sufrir, pero también para disfrutar, y no siempre elegimos a las mismas personas para ambas cosas. Sin embargo, como decía Pablo Neruda lo bonito es confesar que se ha vivido. ¡Qué más da cómo y con quién si al final vivimos una vida hecha de otras muchas!