El día de Canarias representa una buena oportunidad para pagar legalmente a los afines.

Comprar medios de comunicación pagándoles publicidad institucional es uno de los trucos más viejos de la democracia representativa. Se ocultan los costes de tales campañas, no se sacan a concurso y su eficacia, más allá de la propagandística, es bastante dudosa.
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Recientemente Rita Martín nos confesó que las obras del Palacio de Congresos presupuestado para el año 2010 no iban a poder empezar porque ese dinero se había desviado a promoción turística. La cosa tiene su gravedad (ya es poco lo que se invierte en Lanzarote como para que encima lo poco que se presupuesta acaben desviándolo a otras cuestiones), pero alcanza lo inaudito cuando entendemos que el concepto “promoción turística” demasiadas veces se confunde con el de propaganda política. Dicho mal y pronto, con la excusa de promocionar Canarias ¿¡En Canarias!? se pagan cantidades desorbitadas de dinero a medios de comunicación afines… y también a los no tan afines para que sean un poco más afines.

Un ejemplo bastante descarado de esto que digo lo tenemos con la promoción del Día de Canarias el próximo 30 de Mayo. Sólo hay dos medios de Lanzarote en los que hayamos visto publicidad al respecto: Crónicas de Lanzarote (con un banner de cabecera) y la revista Lancelot, con toda la contraportada ocupada.

El caso del Lancelot es particularmente sangante. No hay más que ver conjuntamente la portada y la contraportada de la revista para entender cómo funciona este práctico y eficaz método propagandístico:

En portada, una foto de uno de los rivales políticos de quienes pagaron la publicidad mencionada, Carlos Espino. Titular, “El cazador cazado”; En contraportada, “Sí, porque nos sentimos cerca, llegaremos lejos, 30 de Mayo, día de Canarias”. Eslogan de campaña en toda regla, que incluso utiliza los colores habituales del Partido Popular, pagado por todos los contribuyentes para comprar voluntades y pagar las ya compradas. Más descarado, imposible.

En Crónicas de Lanzarote, medio de comunicación hoy por hoy muy cercano al grupo Lancelot y por tanto también a la tropa de gobernantes tanto en Lanzarote como en el Gobierno de Canarias, encontramos el banner. Un banner de cabecera que habrá costado un buen pico (nunca lo sabremos porque así es como funciona la transparencia por estas tierras: no funciona) y que enlaza a la web del Gobierno de Canarias.

Sí, el 30 de Mayo es el día de Canarias, ya lo sabemos. ¿Y? ¿De verdad hace falta gastar un dineral para advertirnos de la llegada de tan señalada fecha? Y si es así… ¿por qué utilizan unos medios determinados para hacernos llegar el fundamental mensaje? ¿unos valen y otros no? ¿hicieron oferta pública? ¿contrataron los medios que les ofrecían mayor garantía de difusión y mejor precio?

Ni que decir tiene que son preguntas retóricas.

Este método no es en modo alguno nuevo. Lo vienen practicando todos los partidos políticos que llegan al poder para sufragar su propia propaganda y garantizar que los medios en cuestión les traten bien. La gravedad de la cuestión es doble, no sólo se emplea dinero público para pagar un servicio inútil, sino que se bombardea uno de los poderes fundamentales de cualquier sociedad destinado a fiscalizar precisamente su labor.