5 minutos de lectura

Entraron con sus palas, excavadoras y demás maquinaria y arrasaron con todo. Sin miramientos, sin un «disculpe», con esa frialdad y satisfacción indisimulada de quien hace daño a otro porque puede. Lo que viene sucediendo en Tahíche desde que empezó el proceso de expropiación y ampliación de la carretera es un drama que pone de manifiesto el distinto rasero con el que nuestro gobierno canario trata a unos u otros en función del poder económico de cada cual.

[quote]

Una misma ley, la Ley de Medidas Urgentes, distintas varas de medir. Mientras a los propietarios de hoteles que construyeron ilegalmente se les resuelve la papeleta, a estos pobres infelices vecinos de Tahíche se les expropia con compensaciones ridículas y se les planta una autovía a cinco metros de la puerta de su casa. Mientras a los dueños de una mina abandonada en una montaña de Fuerteventura se les indemniza con 100 millones de euros sin que de allí se extrajera nunca ni una piedra, a otros se les arrebata lo suyo en un proceso urgente sin dar tiempo a oposición ni reacción alguna.

Podemos estar de acuerdo en que la autovía era necesaria. Aunque nos parezca que algún día habrá que plantearse en serio poner coto a los coches en Lanzarote. ¿Hasta qué punto vamos a seguir ampliando carreteras y construyendo otras nuevas? ¿No nos estamos convirtiendo en víctimas de nuestros propios vehículos, sacrificando nuestras viviendas, nuestra salud y nuestro espacio vital sólo para poder llegar más rápido a los sitios? En todo esto subyace de fondo un debate que está relacionado con nuestras prioridades y manera de entender el mundo. Llenándolo todo de asfalto, ¿estamos progresando, o por el contrario degeneramos?

No obstante, vamos a obviar dicho debate y reconocer la necesidad de resolver una urgencia como era la situación de atasco constante que se producía en la entrada a Arrecife por esa carretera. Aun así, es innegable que había otras maneras de hacerlo. Maneras más humanas. Estamos hablando de la vida de mucha gente. Un jardín en el que se habían criado y del que conocían cada arbolito, cada planta, cada piedra. Unas tierras que eran de sus abuelos y que estaban seguros podrían dejar en herencia a tus hijos. Todo eso se les ha arrebatado por cuatro euros mal contados.

Concretamente, entre 5 y 6 euros les han pagado por metro cuadrado no edificable; y 113 por metro cuadrado edificable. En la mayoría de los casos hablamos de jardines, de espacios colindantes a las viviendas sin derecho a construcción, por lo que, a razón de 5 euros el metro cuadrado, pueden hacer un cálculo rápido de las ridículas compensaciones que estos vecinos de Tahíche han recibido a cambio de ser despojados de unas tierras con un valor personal incalculable. Eso por no hablar de las tremendas molestias ocasionadas por las obras o de que después habrán de soportar un tráfico denso y veloz a escasísima distancia de sus salones y dormitorios.

Como decimos, la cosa tendría un pase si se aplicara igual vara de medir a todo el mundo. Pero no. A unos, que cometen ilegalidades a sabiendas (los hoteleros) no sólo no se les exige cumplir las sentencias en su contra, sino que se les resuelve la papeleta; a otros, cuyo único delito es vivir en Tahíche, se les quita lo suyo sin opciones ni alternativas.

Para concluir, les dejamos con un enlace al blog del que hemos extraído las fotos. En él Rosario González Perdomo nos narra lo que está viviendo estos días en los que su espacio, ese que ella creía sacrosanto, ha sido violado a golpe de ley urgente. Vale la pena echarle un vistazo, cualquier día nos puede suceder a nosotros.

PROPUESTAS PARA LANZAROTE

Espacio para la información libre y comprometida en torno a Lanzarote y lo que nos rodea y afecta. Sin la certeza de poseer la verdad, siempre abiertos a otros puntos de vista. Envíanos tus escritos a lanzarotelandia@gmail.com

Historia anterior

NO A LA LEY DE MEDIDAS URGENTES PARA CAMBIAR EL USO DEL ISLOTE DEL FRANCÉS

Historia siguiente

Por una tercera provincia: Lanzarote-Fuerteventura

Lo último de Blog